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domingo, 11 de marzo de 2012

¿La felicidad es una decisión?

¿LA FELICIDAD ES UNA DECISIÓN?
Jenny Moix. El País Semanal

Tras una charla sobre felicidad, una señora de unos 75 años explicó: “Yo soy feliz y hace unos meses murió mi hija”. ¡Que valiente fue haciendo esa confesión! Se expuso a que alguien pensara: “Qué poco quería a su hija”, y quizá a alguien le rondó esa descabellada idea por la cabeza. Pero con la descripción de su vivencia nos quería trasmitir algo muy diferente: que la vida es así y que lo aceptaba. Esa mujer se encontraba en un nivel que nos cuesta alcanzar a la mayoría de los humanos.

Un día mi madre me contó: “Hoy tu hermana me ha dado unas revistas de decoración atrasadas, he encendido el fuego y me he pasado la tarde hojeándolas, ¡qué bien he estado!”. Y luego me miró muy intrigada y me preguntó: “¿Por qué la gente no es feliz?”. Me conmovió. Nos cuesta ser felices porque no podemos disfrutar de las deliciosas menudencias cotidianas. Nuestra mente está entretenida en darle giros a nuestros problemas (muchos, imaginarios). Así de simple, así de complicado.

Muchos sabios, entre ellos el lama So­yal Rimpoché, afirman que ser feliz es una decisión. Si es cuestión de decidirse, ¿por qué, entonces, no somos todos felices?
Imaginemos un comerciante preocupado por el descenso de sus ventas. Entre ese hecho real y su reacción negativa hay un hueco. Si ese espacio lo rellenamos con “cada vez voy a vender menos, tendré que cerrar el negocio, no sé hacer nada más, qué va a ser de mí…”, la ansiedad será descomunal. Si en el hueco ponemos pensamientos más optimistas,