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jueves, 16 de octubre de 2014

Ocuparse, pre-ocuparse o beberse el vaso de agua

En estas épocas tan turbulentas en las que sólo se van oyendo malas noticias, de engaños, estafas, desahucios, extorsiones en el plan económico, político y otrossssssss, que parece que los malos rollos no sé acaban, como el invierno que no acaba de irse. He recuperado un antiguo mensaje muy a tener en cuentas en estos momentos.

Una psicóloga en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, ella preguntó: “¿Cuánto pesa este vaso?” Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos. Pero la psicóloga respondió: “El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del brazo no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado se vuelve". Y continuó: “Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellos un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellos todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada.”